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Entradas del blog | Sara López Psicóloga

Me siento solo

Actualizado: 5 dic 2023


“Me siento solo”, ¿cuántas veces hemos dicho o oído esto? Analicemos esta premisa. Sentirse sólo viene de la idea de que necesariamente tenemos que vivir en sociedad o con alguien. ¿Pero esto es realmente cierto?¿De dónde parte esa idea, de nosotros o lo que entendemos porque nos ha sido establecido por sociedad?¿Estamos realmente solos o es una percepción nuestra?


Si nos remontamos a lo que biológicamente somos, a nuestra parte más animal (porque si, somos animales) podemos decir que somos seres sociales porque para poder sobrevivir en este mundo cruel necesitamos de nuestra “camada”, sin ella no seríamos capaces de conseguir comida ni protección sobre las posibles amenazas que existen ahí fuera. Según esto, lo necesitamos para subsistir. Así mismo, existen muchos estudios hoy en día que corroboran que sociabilizarse es bueno para la salud, ya que mejora la memoria, aumenta nuestro sistema inmune, aleja la ansiedad, la depresión y favorece el funcionamiento cerebral.


Entonces, ¿Cómo es posible que haya personas que vivan rodeadas de gente y se sientan solas y otros no tengan apenas a nadie e incluso vivan solos y no se sientan de esa manera?


La respuesta es sencilla, esa persona “que no necesita tantos amigos” ha aprendido a estar bien consigo misma.

Como ser humano que somos, tenemos una parte social y otra como individuo. Somos un pack donde se dan ambas cosas. El problema radica cuando nos centramos en un área y no en la otra. Tan importante es sociabilizarse como estar a solas y realizar actividades solos. Pasar tiempo con nosotros mismos nos ayuda a redescubrirnos, saber quienes somos, a donde queremos dirigirnos, ayuda a concentrarse, a descansar, te ayuda a tomar mejores decisiones, aumenta la autoestima y la valía, mejora las relaciones interpersonales, te hace más independiente y mejora la creatividad. Si no se aprende a estar sólo se genera una sensación de malestar que viene dada por el sentido de vacío, tristeza, inseguridad y falta de sentido a la vida. Vamos, estás sin dirección y más perdido que un pulpo en un garaje. Esto nos puede llevar a dejarnos guiar por la necesidad de no sentirnos solos para evitar las emociones negativas que se hacen presentes y esto a su vez, nos vuelve dependientes emocionales de otros y aguantar determinadas cosas que no deberíamos soportar porque los vínculos que se generan con otros son disfuncionales y tóxicos en muchos de los casos.


Pero todo esto que la soledad elegida te permite experimentar no se puede alcanzar sin una parte activa de tu persona. Para que ello se dé, la soledad ha de ser vista como clave de la introspección personal, como un aprendizaje a tu mundo interior y una expansión de tu persona hacia el mundo exterior. Y para ello, se necesita la aceptación. La aceptación se basa en entender tu pasado y tu presente y no juzgarlos, aprender a vivir en el hoy y no tanto en el mañana, aceptar es querer a la persona que tienes frente al espejo como si fuera tu mejor amigo. La aceptación implica, además, tener un control activo de nuestros pensamientos teniéndolos en cuenta, prestándoles atención sin emitir ningún juicio de valor sobre ellos y abrazándolos tal y como son.


Otra cuestión a tener en cuenta es la de aprender a gestionar las emociones y los sucesivos pensamientos que, en muchos de los casos, nos invaden la mente. Una buena gestión emocional ayuda a que el individuo esté en paz consigo mismo.


Por tanto, si somos capaces de mantener en equilibrio nuestro mundo interior y nuestro mundo exterior, no tendremos la sensación de estar solos.

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